martes, 19 de julio de 2011

Las Princesas de la Torre.


Son flores del desierto

Caminan lentamente por húmedas calles de jade verde

Así son las princesas de la torre.

Envueltas en el calor del loto

Transforman tus soplos de sus mimos

Con sonrisas cargadas de miel.

Prometen lo irreal y sueñan lo surreal,

Te danzas y te cantas, ellas te pierden en tu reloj,

Así son las princesas de la torre.

Y eres fantasma del júbilo ardiendo en pozos de neón

Ellas meteorito que arranca la manzana,

Son caleidoscopio de sonido sombra

Así son las princesas de la torre.

Son rebanada de lima y jengibre,

Seducen el alma de tu mente intoxicada

Prometen sonrisas, títeres y ardillas

Mientras el cielo magenta te apuesta

Y entre sus risas pierdes el azul del suelo.

Son reales e irreales como el jazmín del cirio

Como Durem y el consuelo mío.

Son flores del desierto

Caminan lentamente por húmedas calles de jade verde

Así son las princesas de la torre.

lunes, 18 de julio de 2011

Mi Nube es Beatriz


La negrura de mi cielo en ocasiones deja paso al pálido gris pastel de mi nube. Es ahí, en la magnificencia del cielo, donde mi nube toma forma de pastelillo, de ángel, de demonio, de diosa y, cuando tengo suerte, también de mujer. Sí, mi nube es niña triste y mi nube es viuda alegre. Y mi nube se me escapa porque mi nube es Perséfone.

Mi nube muta con el aire y cobra vida con el viento de mi imaginación. Mi nube ríe y mi nube llora. Mi nube sueña y me hace soñar. Mi nube se eleva hasta el cielo y me eleva en su pasar. Mi nube canta melodías que no entiendo pues yo sólo escucho su silencio. Mi nube quiere como yo la quiero. Mi nube me engaña y es decepcionada porque mi nube es Electra.

Mi nube es perezosa y deja que el viento trace su camino con total impunidad. Mi nube es abrazo y es beso. Mi nube es mi infancia llena de sueños y jugueteos. Mi nube es el tiempo que nos vuelve viejos. Mi nube es carne y es sudor. Mi nube es dulce vapor de agua. Mi nube te lleva a las musas porque mi nube es Minerva.

Mi nube es gula y es lujuria. Mi nube es Caronte y es Cleopatra. Mi nube es pecado y redención. Mi nube es Beatriz, Virgilio y Dante. Mi nube es el cielo, es purgatorio. Y la lluvia de mi nube es el infierno, su regazo el cielo etéreo. Mi nube reina en Troya porque mi nube es Elena. Mi nube corta su cabello porque mi nube es Andrea.

martes, 12 de julio de 2011

Belleza sin Telones.


Sólo puedo comparar mi facilidad para enamorarme con mi enorme disposición para el desenamoramiento. Y si bien siempre he estado dispuesto a llegar al mismo fracaso no suelo embarcarme en la misma aventura. Sin embargo, hay quien puede enamorarme y desenamorarme mil trescientas doce veces. Sí, la misma que me ha decepcionado siete veces con el único fin de ilusionarme una octava.

Ella se viste con traje de deidad, siempre envuelta en silencio y llanto. Y prodiga sonrisas durante su día mientras que en sus noches sus lágrimas me acarician. Soy su sombra allá donde no hay luz y soy su sollozo allá donde no hay llanto. Ella me olvida con su soledad mientras yo le pago con su desprecio.

Me preguntaba qué me gusta de ella y no he podido responderme, será lo mismo que me gusta de las mantecadas y demás pastelillos. No lo creo, ella es etérea como mi nube, fresca como su lluvia e intocable como nuestro viento. Y sin embargo están su aroma, su textura y todas esas cualidades que sólo prometen dulzura y suavidad. Te invitan a degustarla tan lenta y pausadamente como la eternidad.

Y semejante diva, digna de los más sublimes teatros, se conforma con aparecer desprovista de telones, con el cielo de una carpa y el aplauso de tejones. Y ningún payaso es capaz de ocultar el llanto bajo la eterna sonrisa como lo hace ella. Y sin rastro de maquilla encanta con su sonrisa a las mas venenosas serpientes, capaz de encantarme.

martes, 5 de julio de 2011

Y Nada lo escribe sin N.


Se rompió la cadena que ataba el reloj a las horas,
Se paró el aguacero, ahora somos flotando dos gotas.
Cuando estás a mi lado, tomas mi mano y me siento mejor,
Me olvidé perderte en el tiempo y me siento mejor.
 
¿Cómo quieres que escriba una canción?
Simplemente no hay reivindicación.
La canción de aquel tiempo no pasara,
porque nunca pasó nada.
 
Una racha de viento nos visitó,
el árbol ni una rama se le agitó
La canción de aquel viento se parará,
donde nunca pasa nada.
 
Un otoño al demonio se presentó,
fue cuando el arbolito se deshojó.
La canción de aquel tiempo se atrasara
Y aquí no pasa nada.
 
Una racha de viento nos visitó,
Ni nos vistió ni nos desvistió,
Pero tu encanto me llevará
A donde nunca pasa nada.
 
¿Cómo quieres que escriba una canción?
Si por ti he perdido la ambición.
La canción de aquel tiempo no pasará,
Porque nunca pasó nada.
 
Se rompió la cadena que ataba el reloj a las horas,
Se paró el aguacero, ahora somos flotando dos gotas.
Cuando estás a mi lado, tomas mi mano y me siento mejor,
Me olvidé perderte en el tiempo y me siento mejor.

jueves, 30 de junio de 2011

Historia Ficción (Fragmentos)


Hace tiempo tuve el gusto de estar en la Academia Mexicana de la Historia con Jean Meyer. El escritor me hizo reflexionar, no sin razón, acerca del importante rol del novelista como historiador. Habrá que darle algunas vueltas.

A aquellas mentes habituadas a la historia pura y dura les parecerá un verdadero disparate novelizar los hechos. Inventarse amantes, historias entrelazadas y personajes irreales parece profano. En ese sentido me parece un sacrilegio meter las manos en las sagradas páginas de la historia. Desgraciadamente hay varios imbéciles que embuten tomos como si fuesen salchichas, aunque sólo sea para escupir sus datos como un perico maldiciones.

Muchos defensores de la historia podrían objetar, con toda la razón, que la novela es ficción. Personalmente concuerdo con ellos al calificar de dudosas las supuestas investigaciones de varios de los dedicados a la mentada novela histórica. Sin embargo, y lo digo sin pudor, sigo más dispuesto a creerme el mito que a prestar oídos a la historia.

Y no siempre son mitos los de los novelistas. Basta ver la historia oficial mexicana para casarse con la verdad de la más chusca novela. He visto más verdad histórica en Ibargüengoitia que cualquier libro de texto, de hecho, es en la novela revolucionaria del guanajuatense donde los titanes revolucionarios descienden a nivel humano para explicarnos cómo acaban por matarse unos a otros dejando al país arruinado en el intento.

Por otro lado, me parece cierta la postura de Meyer. Muchos difícilmente sabrían algo sobre Francia y sus Luises de no ser por Dumas. Es larga la lista de novelistas dedicados a inyectar vitalidad a los fríos e inertes datos de los historiadores. Muchos sabrían nada de historia y les importaría aún menos saber algo sobre los nombres y aniversarios de tan aburridos desconocidos.

¿A quién le interesa la firma de una alianza militar que ha sido rota hace tiempo? En las guerras de los historiadores no mueren personas, mueren números. ¿A quién le importa una decapitación si desconoce los sucesos en torno a ésta? En las ejecuciones de los historiadores un hombre muere por razones oficiales, no por las reales. A mí en lo personal me tiene sin cuidado la muerte de un nombre sin alma.

Lo mismo ocurre con la filosofía, entre otras ciencias. Sólo unos pocos sonados podrían interesarse por tales cosas si su primer acercamiento con estas ciencias se da recorriendo los burdos parágrafos heideggerianos, por poner un ejemplo. Hasta los más torpes pedagogos programan la introducción a la filosofía con los suculentos Diálogos Platónicos. Pocos serán los alumnos que consigan vislumbrar el Topus Uranus en su primer intento, pero al menos habrá varios interesados en tan atractiva mariguanada.

lunes, 27 de junio de 2011

Cuento Infantil para Adultos Trastornados.



Y en su momento la lluvia se reunirá con el lodo porque en este mundo de cambio nada es para siempre. Y cuando lluvia y lodo formen el adobe de su casa, el viento jugará con su larga melena. La lluvia le dibujará un arcoíris mientras el lodo besa su planta, pero sólo el viento alzará su falda.

Cuando el viento la envuelva en su etéreo cobijo ella recordará su niñez, cuando jugaba en el lodo, cuando bailaba bajo la lluvia. Y ella reirá de buena gana cuando el viento arrastre consigo a la nube, esa nube que de pequeña la celaba, esa nube a quien pertenecía la lluvia, esa lluvia que salpicaba en el lodo.

Y en su momento vendrá el bosque y amenazará con privarla del viento. Y sus pecas se volverán sal, su cabello caerá, ya sin alguien quien juegue con él. Lágrimas y cabellos despertarán al lodo quien volverá a adorarla, y besará sus plantas mientras el fuego arrasa con el bosque.

jueves, 23 de junio de 2011

Y la luna no me dejó ser lluvia.



I asked the moon,

While the sun wasn’t awake.

I showed her my burns,

And she laughed in my face

As the sky enjoyed her pride,

Because I can't get over it,

Because I’ve had such misfortune

And the moon made fun of me.


I don't have those words to tell you

I can’t say anything to make you smile

Since I’m always expecting the worst,

And even the best ending makes me suffer.


I asked the moon

If you wanted me back,

And she said indifferent,

I don't care about things like that

And you and I, we were so certain,

As we said to each other several times

That it was just an adventure

that wouldn't last


I don't have those words to tell you

I can’t say anything to make you smile

Since I’m always expecting the worst,

And even the best ending makes me suffer.