domingo, 10 de junio de 2012

Pobre Lobo



Pobre lobo, sus párpados pegados al insomnio. Lobo, quien no puede cerrar ojo pensando en su idolatrada metalera, en su piel de cuero y porcelana, en el placer y el dolor de sus caricias. Lobo, quien muere por un rechazo, quien resucita con una sonrisa.

Sueña despierto, sueña con sus cuerpos desnudos fundidos en un abrazo eterno mientras sus lenguas juguetean en un combate eterno narrado tan sólo por sus gemidos y susurros. Fantasea y mientras, las piernas de ambos desaparecen para convertirse en hiedras que se enredan tan tensas como el metal, tan suaves como una pluma, cubiertas por el pelaje de la lujuria y blancas como la pureza del amor.

Pobre lobo, consigue cerrar los ojos para escuchar un “Te deseo” entre sueños, bellas palabras que quizás jamás oirá, que quizás jamás merezca. Vuelve a despertar lleno de dicha y extasiado por el placer de aquellas palabras en la siempre sensual y dulce voz de la metalera. Lobo, quien se yergue en deseo, quien se deshace en ternura.

Se incorpora cubierto de sudor frío para volver a la realidad donde no es amado, donde está solo en su cama rodeada simplemente de pósteres, discos y recuerdos. No para de caminar medio dormido por su habitación con los puños contraídos por la desesperación. Finalmente se sienta en el suelo agotado. Siempre negado al deseo de regalarle esas caricias de experta prostituta, siempre será un cachorro entre sus brazos.

Pobre lobo, explora su cuerpo sediento de deseo, muerde sus falanges sumido en la angustia de su desamor. Imagina la miel de sus besos, recuerda la hiel de sus desprecios y se atormenta a sí mismo mientras, entre fantasías, la fricción de sus cuerpos los lleva al clímax empapando sus muslos de placer. Lobo, quien siempre la ama, quien a veces la odia.

Muta, se transforma según los deseos de su ama. Se ha convertido en un horrible pulpo penetrando cada hueco, succionando cada poro con sus interminables tentáculos. Es el más fuerte y el más débil, sólo en su diva encuentra las fuerzas y sólo en ella su Talón de Aquiles. Yo la observo desde mi indeferencia, en ocasiones le lanzo una sonrisa llena de ironía. Quizás la metalera lo desea, quizás es una adicta de su compañía y no se da cuenta, quizás nunca lo haga o, acaso, lo haga cuando yo finalmente, en un arranque de compasión, le de a lobo esa jeringa, esa sobredosis letal que la transporte a ese último viaje en el que ambas yacerán juntas para siempre, siempre amigas, siempre amantes.

Pobre lobo, está desesperada siente lástima por ella misma, se odia, se ama. Su amada diva en ocasiones la desea, en ocasiones la desprecia y en otras la ama. Pobre par de diosas de marmóreas, ambas sedientas de pasión, placer y sabiduría. No puedo evitar imaginármelas desde la paz de mi estudio. Qué bien se encontrarían ambos siempre unidos gozando de sus más ocultos vicios, de sus más inocentes placeres. Cuan bien se encontrarían juntas, dedicadas al arte, a la sabiduría y a la lujuria. Cuántas risas, lobo no dejaría de ser su tierno bufón, su eterna esclava. Me río entre dientes y sigo observando.

Siempre libres, siempre caprichosos. Ella siendo diosa entre las diosas y lobo su dios esclavo. Siempre juntas, de la mano hasta la eternidad, haciendo de su doble vida una sola, tan sólo la metalera y su esclavo, tan sólo dos animalitos salvajes sueltos por este mundo de hormigón.

domingo, 3 de junio de 2012

Metalera.




Tú, pegas sus párpados al insomnio;
Piel de cuero y porcelana;
Espinas de líquido metal;
Placer y dolor en cada caricia.
Eres ese espejo, realidad de apariencias;
Pureza y tentación.
Te sueñan con los ojos abiertos,
Te leo con los ojos cerrados;
Se pierden en tu mirada de cruel dulzura,
Me encuentro en la paz de tu aguerrida mirada;
Se enamoran en tus coqueteos,
Me oído en tu sonrisa;
Te imaginan en tus verdades,
Me salvo en tus mentiras.
Eres poesía maldita de soneto angelical,
Eres metalera.

jueves, 11 de agosto de 2011

Toma una Nube.


Toma una nube, bájala del cielo y llévala a la rica terraza de algún amargo café. Toma una nube, envuélvete en el vapor de su caricia, el sopor de su aroma y el desaire de su beso. Toma una nube, fríela en aceite con tu frío calor de pasión derrotada con ternura. Toma una nube, enciéndete en su aroma al tiempo que sus formas te hacen renegar. Toma una nube, excitante como el aire, de sonrisa irremediable y con voz de carmesí. Toma una nube, mézclala con el azúcar de tus deseos, con el color de sus sueños y el reflujo del deseo. Toma una nube, ponla en tu regazo como una niña con sus labios de mujer, sus ojos de venada y sus pestañas de anciana. Toma una nube, conviértela en la más sensual de las mujeres y yo la devolveré al cielo en tres minutos.

martes, 19 de julio de 2011

Las Princesas de la Torre.


Son flores del desierto

Caminan lentamente por húmedas calles de jade verde

Así son las princesas de la torre.

Envueltas en el calor del loto

Transforman tus soplos de sus mimos

Con sonrisas cargadas de miel.

Prometen lo irreal y sueñan lo surreal,

Te danzas y te cantas, ellas te pierden en tu reloj,

Así son las princesas de la torre.

Y eres fantasma del júbilo ardiendo en pozos de neón

Ellas meteorito que arranca la manzana,

Son caleidoscopio de sonido sombra

Así son las princesas de la torre.

Son rebanada de lima y jengibre,

Seducen el alma de tu mente intoxicada

Prometen sonrisas, títeres y ardillas

Mientras el cielo magenta te apuesta

Y entre sus risas pierdes el azul del suelo.

Son reales e irreales como el jazmín del cirio

Como Durem y el consuelo mío.

Son flores del desierto

Caminan lentamente por húmedas calles de jade verde

Así son las princesas de la torre.

lunes, 18 de julio de 2011

Mi Nube es Beatriz


La negrura de mi cielo en ocasiones deja paso al pálido gris pastel de mi nube. Es ahí, en la magnificencia del cielo, donde mi nube toma forma de pastelillo, de ángel, de demonio, de diosa y, cuando tengo suerte, también de mujer. Sí, mi nube es niña triste y mi nube es viuda alegre. Y mi nube se me escapa porque mi nube es Perséfone.

Mi nube muta con el aire y cobra vida con el viento de mi imaginación. Mi nube ríe y mi nube llora. Mi nube sueña y me hace soñar. Mi nube se eleva hasta el cielo y me eleva en su pasar. Mi nube canta melodías que no entiendo pues yo sólo escucho su silencio. Mi nube quiere como yo la quiero. Mi nube me engaña y es decepcionada porque mi nube es Electra.

Mi nube es perezosa y deja que el viento trace su camino con total impunidad. Mi nube es abrazo y es beso. Mi nube es mi infancia llena de sueños y jugueteos. Mi nube es el tiempo que nos vuelve viejos. Mi nube es carne y es sudor. Mi nube es dulce vapor de agua. Mi nube te lleva a las musas porque mi nube es Minerva.

Mi nube es gula y es lujuria. Mi nube es Caronte y es Cleopatra. Mi nube es pecado y redención. Mi nube es Beatriz, Virgilio y Dante. Mi nube es el cielo, es purgatorio. Y la lluvia de mi nube es el infierno, su regazo el cielo etéreo. Mi nube reina en Troya porque mi nube es Elena. Mi nube corta su cabello porque mi nube es Andrea.

martes, 12 de julio de 2011

Belleza sin Telones.


Sólo puedo comparar mi facilidad para enamorarme con mi enorme disposición para el desenamoramiento. Y si bien siempre he estado dispuesto a llegar al mismo fracaso no suelo embarcarme en la misma aventura. Sin embargo, hay quien puede enamorarme y desenamorarme mil trescientas doce veces. Sí, la misma que me ha decepcionado siete veces con el único fin de ilusionarme una octava.

Ella se viste con traje de deidad, siempre envuelta en silencio y llanto. Y prodiga sonrisas durante su día mientras que en sus noches sus lágrimas me acarician. Soy su sombra allá donde no hay luz y soy su sollozo allá donde no hay llanto. Ella me olvida con su soledad mientras yo le pago con su desprecio.

Me preguntaba qué me gusta de ella y no he podido responderme, será lo mismo que me gusta de las mantecadas y demás pastelillos. No lo creo, ella es etérea como mi nube, fresca como su lluvia e intocable como nuestro viento. Y sin embargo están su aroma, su textura y todas esas cualidades que sólo prometen dulzura y suavidad. Te invitan a degustarla tan lenta y pausadamente como la eternidad.

Y semejante diva, digna de los más sublimes teatros, se conforma con aparecer desprovista de telones, con el cielo de una carpa y el aplauso de tejones. Y ningún payaso es capaz de ocultar el llanto bajo la eterna sonrisa como lo hace ella. Y sin rastro de maquilla encanta con su sonrisa a las mas venenosas serpientes, capaz de encantarme.

martes, 5 de julio de 2011

Y Nada lo escribe sin N.


Se rompió la cadena que ataba el reloj a las horas,
Se paró el aguacero, ahora somos flotando dos gotas.
Cuando estás a mi lado, tomas mi mano y me siento mejor,
Me olvidé perderte en el tiempo y me siento mejor.
 
¿Cómo quieres que escriba una canción?
Simplemente no hay reivindicación.
La canción de aquel tiempo no pasara,
porque nunca pasó nada.
 
Una racha de viento nos visitó,
el árbol ni una rama se le agitó
La canción de aquel viento se parará,
donde nunca pasa nada.
 
Un otoño al demonio se presentó,
fue cuando el arbolito se deshojó.
La canción de aquel tiempo se atrasara
Y aquí no pasa nada.
 
Una racha de viento nos visitó,
Ni nos vistió ni nos desvistió,
Pero tu encanto me llevará
A donde nunca pasa nada.
 
¿Cómo quieres que escriba una canción?
Si por ti he perdido la ambición.
La canción de aquel tiempo no pasará,
Porque nunca pasó nada.
 
Se rompió la cadena que ataba el reloj a las horas,
Se paró el aguacero, ahora somos flotando dos gotas.
Cuando estás a mi lado, tomas mi mano y me siento mejor,
Me olvidé perderte en el tiempo y me siento mejor.